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Forli
24/09/2006, 17:15 PM
TODO POR DOS PESOS
(Un cuento de Esther Díaz)

Eran propietarios de un “todo por dos pesos” en la provincia de Neuquén, donde residían. Ellos lo ignoraban, pero estaban realizando el último viaje a la Ciudad de Buenos Aires para comprar mercadería. Plaza Once proveía su negocio. En las breves permanencias capitalinas se instalaban en un departamento de un ambiente alfombrado. El colchón, exageradamente grande –tirado en el suelo entre almohadones grandes estampados con patitos—no sólo servía para dormir o comer; era también lugar de diversión. Se hacía algo en ese lugar, algo que sólo se puede hacer lejos de casa; como torturando gente en el desierto , por ejemplo. Pero no era éste el caso de mis clientes.
La pareja de comerciantes , al finalizar su largo día, terminó con las compras y se dispuso a disfrutar la noche. Acicalados y bañaditos me esperaban, yo era el taxista de confianza; creo que porque el día que nos conocimos les conté que había cursado hasta cuarto año de economía. Pero no me recibí, ¡qué se yo!, la vida y todo eso. Quedaron gratamente impresionados.
El timbre sonó puntual. Saludos, el destino estaba preestablecido; la persona que pasaríamos a buscar, también. En el trayecto se habló de cualquier cosa. Finalmente nos detuvimos en la intersección de las calles Juan de Garay y Santiago del Estero. El travesti lucía impecable con su minipantoloncito de cuero y sus tremendas lolas con pétalos de rosas en sus pezones. El señor se bajó, lo invitó a subir al taxi y el recién llegado se sentó junto a la señora. El hombre se subió nuevamente al auto, se apretujó contra el trava e inmediatamente ordenó partir. Teníamos que regresar al lugar de origen.
Hasta ese momento todo había sido como siempre. A esa parela la llevaba desde su departamento en el Once a Constitución, levantábamos un trava, siempre el mismo, y volvíamos al domicilio de ellos. Me pagaba el señor, buena propina, y que la pasen bien. Pero la última noche que los llevé, algo cambió en la rutina. ¿Por qué me habré preocupado? Hablaban bajito entre los tres y me hacían dar vueltaspor el barrio en lugar de regresar al lugar de origen. Finalmente el trava gritó que allí estaba, que parara frente a su compañera de azulceleste. Lo llamó así: “Azulceleste”.
Diga que uno sabe quiénes son, que si no es para volverse loco. El azulceleste era muy femenino: guantecitos transparentes, pollerita de tenis, melenita, dulce. Le dijeron que suba al auto. Titubeó. El de adentro aseguró que estaba todo bien. Entonces el pibe subió. Ahí iba yo con el vestido de azul a mi lado y, entre lo que hablaban y el roce del turro ese, me estaba calentando un poco. Cuando llegamos me atreví y le dije al señor si me permitía subir a su casa. Le aseguré que no los molestaría en lo más mínimo. El tipo dudó, pero la señora –toda una dama—dijo que no había ningún problema.
Todo estaba preparado. Luces bajas, música lenta, whisky, multicolores flores de plástico, sahumerios, velas y adornos, de esos que venden ellos. Si había otra cosa no sé, yo por las dudas no me acercaba demasiado; encontré un banquito y me senté en un rincón. Poco a poco se fueron relajando. Entonces comprendí lo del segundo trava. Era totalmente pasivo. Recibía del señor. En cambio el de los pétalos, que habían caído, se la daba al señor. Ella se repartía entre los tres, aunque el azulcito se le resistía.
Cambiaban de figuras. De pronto un trencito con el chiquito de moño azul en el pelo penetrado por el señor, que estaba desnudo y con las medias puestas. A su vez el señor era penetrado por el activo que desnudo era más hombre que mujer; aunque no sólo era activo, porque también recibía un vibrador que la señora se había sujetado con correas a su cadera. Ella se tocaba los senos.
De pronto observé a la mujer en la alfombra montada por el activo y con el pasivo atrás besando la boca del señor, que entraba por el ano de su mujer. Ella parecía que galopaba un potro. El marido alternaba entre los labios y las lolas del pibe. Creo que aspiraban algo para seguir gozando, póper le decían. Me convidaron. No acepté, bastante caliente estaba como para querer más. Ellos siguieron con lo suyo. Yo, haciéndome el distraído primero y lanzándome después, me la saqué afuera y empecé a masturbarme. Cuando parecía que en el departamento la cosa se estaba acabando quise acelerar mi trámite, pero no podía, intentaba sin éxito, no lo lograba. La señora se condolió. No sé de dónde sacó fuerzas esa mujer. El caso es que me encaró con las tetas al aire y las piernas abiertas, se arrodilló ante mí y me convidó con lo que quedaba del festín.

Forli
25/09/2006, 18:01 PM
Los pongo al tanto que uno de los personajes del cuento es real y sería un "famoso" forista de este ilustre sitio. Les doy tres pistas: un tal don Jorge, Forastero o un chabón onda partuza. Al que adivine, un libro de regalo. Y si adivina qué´personaje es, por el combo un pase sin cargo a elección...;)

Forastero
25/09/2006, 18:18 PM
El tachero es Arjona seguro. Yo no puedo ser ninguno porque a mi las partuzas no me van :D :D :D

saludos

Forastero

Forli
25/09/2006, 19:45 PM
Otro indicio: la mujer es la gallega, que al final se quedó a vivir en Buenos Aires. Forastero: ¿acaso no tiene usté un pete de caridad con la gallega?:D

Forastero
25/09/2006, 19:47 PM
Otro indicio: la mujer es la gallega, que al final se quedó a vivir en Buenos Aires. Forastero: ¿acaso no tiene usté un pete de caridad con la gallega?:D

ya lo dije, no me van las partuzas, ¿gallega gallega? no me suena. Ud. sabe que yo soy xenófobo y no soporto a los extranjeros :D

Forli
29/09/2006, 20:15 PM
El concurso es gratarola: ¿nadie arriesga? :(

PD.: opciones del premio: Floppy, de AV, Annabella, de AV; la Gallega, de Exedra Vip, en trio con el trava Luisito.:D

Modder
29/09/2006, 20:44 PM
Floppy de altosex, no?
Una lástima, conozco a alguien que hubiera puesto unas fichas...

GustavoX
29/09/2006, 20:44 PM
Esta difícil, vamos a seguir pensando.....:TFRC4: