alias
31/07/2006, 09:31 AM
Me sucedió el sábado 29, después de las 18:00. Fui víctima de una estafa grosera en el PV de Suipacha 5XX.
Podría contarles que me hicieron esperar 15’ para presentarme a la niña por la que yo pregunté al entrar y luego resultó que estaba “ocupada”, que la escort que finalmente elegí me aseguró ser completa y luego esquivó el anal diciendo que estaba “irritada”, pero ésas serían minucias, moneda corriente en los PV que ya no me sorprenden siquiera.
Conocía ese sitio de una xp anterior, y no me parecía tan malo. Cuestión es que 18:20 (hora exacta, siempre registro el momento en que pago y doy inicio a la sesión) abono a la niña $ 150 (cientocincuenta) por una hora de servicio.
No describiré las escaramuzas sexuales porque no hacen a la cuestión. La niña elegida (Morena, no sé en cuál web), era simpática, buen trato, salvo la “mentirita” del anal arriba apuntada.
18:40 (es decir 20’ transcurridos) resuenan dos golpes en la puerta. Mi ocasional compañera pone cara de no entender, y yo, en extremo gentil, interrumpo acciones (no había siquiera acabado una vez) y le ofrezco: “Fiijate qué quieren, pero volvé enseguida”. Ella se va.
Pasan de 5 a 7 minutos. Espero, primero con calma, luego me inquieto y me paro...al trasluz de la puerta de vidrio se acerca una figura...se abre la puerta...¡sorpresa!, no es la niña, sino la 840, la misma que me había dado entrada, que dice “El tiempo se acabó”. “¿Qué tiempo? Pagué por 1 hora, a la niña le aboné hace 20’, explicame.”
Insisitió en que el servicio estaba concluido y la niña no volvería. Confieso que no estaba preparado para semejante verso, la sangre me hirvió. Con firmeza (pero sin faltar el respeto), intenté obtener una respuesta razonable o un resarcimiento, pero la 840 (joven, de pelo largo negro, no mal aspecto) me mantuvo fríamente la mirada e, impermeable a toda lógica, continuó con el insólito argumento de que la hora, a 20’ de iniciada, estaba agotada.
Hasta ahí, de la bronca yo ni reparaba en que estaba en bolas (literalmente) discutiendo a viva voz con la 840. Cuando tomé conciencia de que me encontraba en territorio quizá peligroso, dí la batalla por perdida, me tragué el resto de mi bronca, me vestí y partí.
No quiero culpar a la escort de lo sucedido, ya que mientras estuvo conmigo su onda fue buena y probablemente la hayan inducido a cortar el servicio, ignoro por qué causas. A ella le doy el beneficio de la duda.
Pero el lugar, Suipacha 5XX, se reveló como una trampera para incautos.
A.
Podría contarles que me hicieron esperar 15’ para presentarme a la niña por la que yo pregunté al entrar y luego resultó que estaba “ocupada”, que la escort que finalmente elegí me aseguró ser completa y luego esquivó el anal diciendo que estaba “irritada”, pero ésas serían minucias, moneda corriente en los PV que ya no me sorprenden siquiera.
Conocía ese sitio de una xp anterior, y no me parecía tan malo. Cuestión es que 18:20 (hora exacta, siempre registro el momento en que pago y doy inicio a la sesión) abono a la niña $ 150 (cientocincuenta) por una hora de servicio.
No describiré las escaramuzas sexuales porque no hacen a la cuestión. La niña elegida (Morena, no sé en cuál web), era simpática, buen trato, salvo la “mentirita” del anal arriba apuntada.
18:40 (es decir 20’ transcurridos) resuenan dos golpes en la puerta. Mi ocasional compañera pone cara de no entender, y yo, en extremo gentil, interrumpo acciones (no había siquiera acabado una vez) y le ofrezco: “Fiijate qué quieren, pero volvé enseguida”. Ella se va.
Pasan de 5 a 7 minutos. Espero, primero con calma, luego me inquieto y me paro...al trasluz de la puerta de vidrio se acerca una figura...se abre la puerta...¡sorpresa!, no es la niña, sino la 840, la misma que me había dado entrada, que dice “El tiempo se acabó”. “¿Qué tiempo? Pagué por 1 hora, a la niña le aboné hace 20’, explicame.”
Insisitió en que el servicio estaba concluido y la niña no volvería. Confieso que no estaba preparado para semejante verso, la sangre me hirvió. Con firmeza (pero sin faltar el respeto), intenté obtener una respuesta razonable o un resarcimiento, pero la 840 (joven, de pelo largo negro, no mal aspecto) me mantuvo fríamente la mirada e, impermeable a toda lógica, continuó con el insólito argumento de que la hora, a 20’ de iniciada, estaba agotada.
Hasta ahí, de la bronca yo ni reparaba en que estaba en bolas (literalmente) discutiendo a viva voz con la 840. Cuando tomé conciencia de que me encontraba en territorio quizá peligroso, dí la batalla por perdida, me tragué el resto de mi bronca, me vestí y partí.
No quiero culpar a la escort de lo sucedido, ya que mientras estuvo conmigo su onda fue buena y probablemente la hayan inducido a cortar el servicio, ignoro por qué causas. A ella le doy el beneficio de la duda.
Pero el lugar, Suipacha 5XX, se reveló como una trampera para incautos.
A.