alias
01/08/2006, 20:43 PM
Link: http://www.906090modelos.com.ar/book...michelle310706 (http://www.906090modelos.com.ar/book.php?name=michelle310706)
Preliminares: ayer la llamé y se sorprendió de que la contactase (estaba momentáneamente “de baja” por razones personales). Fui a verla a su depto. en C. Pellegrini 8XX. Sucedieron cosas extrañas: yo fui en pos de una rubia que estaba teóricamente sola, me abre la puerta una impresionante morocha y medice “yo no soy quien buscás, esperá que viene mi amiga”. Vino la amiga, una rubia grandota, pero no era la que yo había tenido en mente; educadamente se lo dije y me disponía a irme. “Ah, esperá” me dice entonces la rubia. Vuelve la morocha, y con simpatía inquiere: “No hay drama, podés irte, pero antes decirme ¿son éstas las fotos que viste publicadas?” Y me muestra a la misma niña morocha pero con pelo castaño claro. Sí, ésa era la que yo recordaba. La cuestión es que, por razones que no vienen al caso, había cambiado look y nombre ese mismo día. De hecho se estaba yendo del depto cuando yo llegué, no pensaba dar servicio. Algo en mí, me diría luego, la convenció de quedarse (era mi día de suerte).
Cómo es: para transmitir mi impresión inicial, baste decir que la conocí vestida “de calle”, con jeans y camperita de cuero (se estaba yendo, como ya dije), y así y todo su figura me resultó contundente. Impresiona su enorme delantera, su cola, toda ella. No pasaría inadvertida ni vestida de monja. Desnuda, directamente estremece. Es portentosa su contextura, casi excesiva, pero armoniosamente proporcionada. Esos 120 cm de lolas naturales no los he visto nunca, sólo puedo remitirme a las igualmente notables siliconas de Heidi. Piel sin mácula, cuerpo que trajina por el gym, vientre plano. De cara, agradable.
El otro punto, que devino central, es su onda, y explícitamente lo aclaro porque mi comentario posterior estará bastante influido por esto: pegamos onda de entrada, como rara vez me ha pasado, y justo de la forma que prefiero, sin vueltas, sin lugares comunes, con franqueza y sencillez, con humor excelente. Un deleite de persona, nada “profesional” en esto, me tomó por sorpresa esa actitud tan cálida y lejos de la impostación.
Acciones: hicimos de todo, resumo y dejo librado a la imaginación del lector porque todo lo intentado fue delicioso. Oral sin, besos, lenguas, caricias, 69... Principiamos anal, pero apenas lo intentamos, preferimos dos largos vaginales. Se moja como uno desea, gime moderadamente, mueve ese prodigioso cuerpo con voluptuosidad. Diría que disfrutó ella también, yo ni qué decirlo.
Números: Cara 7/8, Cuerpo: 9 (pechos para el asombro, por ser naturales), Oral: 9, sin preserv., Coito: 9/10. Anal está entre en las opciones, no lo concretamos por vagancia mía. Onda: absoluto 10, y espero que sea así siempre.
Creo que volveré a verla.
A.
Preliminares: ayer la llamé y se sorprendió de que la contactase (estaba momentáneamente “de baja” por razones personales). Fui a verla a su depto. en C. Pellegrini 8XX. Sucedieron cosas extrañas: yo fui en pos de una rubia que estaba teóricamente sola, me abre la puerta una impresionante morocha y medice “yo no soy quien buscás, esperá que viene mi amiga”. Vino la amiga, una rubia grandota, pero no era la que yo había tenido en mente; educadamente se lo dije y me disponía a irme. “Ah, esperá” me dice entonces la rubia. Vuelve la morocha, y con simpatía inquiere: “No hay drama, podés irte, pero antes decirme ¿son éstas las fotos que viste publicadas?” Y me muestra a la misma niña morocha pero con pelo castaño claro. Sí, ésa era la que yo recordaba. La cuestión es que, por razones que no vienen al caso, había cambiado look y nombre ese mismo día. De hecho se estaba yendo del depto cuando yo llegué, no pensaba dar servicio. Algo en mí, me diría luego, la convenció de quedarse (era mi día de suerte).
Cómo es: para transmitir mi impresión inicial, baste decir que la conocí vestida “de calle”, con jeans y camperita de cuero (se estaba yendo, como ya dije), y así y todo su figura me resultó contundente. Impresiona su enorme delantera, su cola, toda ella. No pasaría inadvertida ni vestida de monja. Desnuda, directamente estremece. Es portentosa su contextura, casi excesiva, pero armoniosamente proporcionada. Esos 120 cm de lolas naturales no los he visto nunca, sólo puedo remitirme a las igualmente notables siliconas de Heidi. Piel sin mácula, cuerpo que trajina por el gym, vientre plano. De cara, agradable.
El otro punto, que devino central, es su onda, y explícitamente lo aclaro porque mi comentario posterior estará bastante influido por esto: pegamos onda de entrada, como rara vez me ha pasado, y justo de la forma que prefiero, sin vueltas, sin lugares comunes, con franqueza y sencillez, con humor excelente. Un deleite de persona, nada “profesional” en esto, me tomó por sorpresa esa actitud tan cálida y lejos de la impostación.
Acciones: hicimos de todo, resumo y dejo librado a la imaginación del lector porque todo lo intentado fue delicioso. Oral sin, besos, lenguas, caricias, 69... Principiamos anal, pero apenas lo intentamos, preferimos dos largos vaginales. Se moja como uno desea, gime moderadamente, mueve ese prodigioso cuerpo con voluptuosidad. Diría que disfrutó ella también, yo ni qué decirlo.
Números: Cara 7/8, Cuerpo: 9 (pechos para el asombro, por ser naturales), Oral: 9, sin preserv., Coito: 9/10. Anal está entre en las opciones, no lo concretamos por vagancia mía. Onda: absoluto 10, y espero que sea así siempre.
Creo que volveré a verla.
A.